AD HOGAR ALCARREÑO SAD

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Más de 50 años marcando goles...

En el campo de Yuncler, el Hogar Alcarreño rozó la victoria con la punta de los dedos, pero un final de infarto y el desgaste físico terminaron privándole de un triunfo que tuvo en el bolsillo durante buena parte del segundo tiempo. El empate a dos, aunque alarga la racha, sabe a poco después de haber firmado una gran actuación durante más de setenta minutos.

El partido no pudo empezar peor para los intereses del Hogar. A los pocos minutos de juego, un mal despeje de la zaga alcarreña lo aprovechó el Sagreño para adelantarse en el marcador. 1-0 y un jarro de agua fría para un Hogar que, sin embargo, no tardó en recomponerse.

Lejos de venirse abajo, el equipo alcarreño asumió el control del partido. Empezó a dominar el juego y a generar ocasiones. Harry, convertido en un puñal por la banda derecha, puso a prueba en varias ocasiones al veterano meta local, que sostuvo a su equipo con intervenciones de mérito. Tanto insistió el Hogar que encontró el premio antes del descanso. A la salida de un córner, Souley apareció en el corazón del área para conectar un cabezazo imparable. 1-1 y justicia en el marcador. Se llegaba al descanso con la sensación de que el Hogar, si mantenía el nivel, acabaría llevándose el partido.

Las sensaciones se confirmaron tras la reanudación. El Hogar salió con empuje y personalidad, decidido a darle la vuelta al marcador. Y vaya si lo hizo. Llegó el 1-2 en una jugada que merece ser enmarcada. Todo empezó con un robo de Gael en campo propio. Felipe filtró un pase en profundidad que dejó a Harry con ventaja por la banda. El extremo no perdonó: ganó la línea de fondo, levantó la cabeza y puso un centro perfecto al segundo palo, donde apareció Michael para fusilar. 1-2 y el Hogar tocaba el cielo en Yuncler.

A partir de ahí, el partido parecía controlado. El Hogar gestionaba con criterio, el balón era suyo y el Sagreño no encontraba la manera de hacer daño. Pero el fútbol es impredecible y, cuando mejor estaban las cosas, el guion empezó a torcerse.

Los locales, viéndose contra las cuerdas, metieron una marcha más. Aumentaron la intensidad, el ritmo y la presión. Y el Hogar, que había realizado un desgaste físico enorme para construir la remontada, empezó a acusar el esfuerzo. El balón ya no era suyo, las segundas jugadas caían del lado local y el equipo se fue replegando y concediendo espacios en cada ataque local.

Hasta que llegó el mazazo. Un golazo desde la frontal, imparable para Rubén, se coló por la escuadra para establecer el 2-2 definitivo. Quedaban aún minutos por jugar, pero el panorama era desolador para los intereses visitantes. El Hogar, con el depósito vacío, solo podía sufrir. Y vaya si sufrió. Los últimos minutos fueron un auténtico monólogo del Sagreño, que pudo incluso llevarse la victoria. Pero la defensa alcarreña, ayudada por la falta de puntería local y alguna intervención de mérito, logró mantener el empate hasta el pitido final.

El Hogar demostró una vez más su carácter competitivo y supo rehacerse de un gol inicial en contra. Sin embargo, el sabor es el de una victoria que se escapó entre los dedos cuando ya se cantaba el triunfo. El Hogar sigue en pie, con la conciencia tranquila por el partidazo realizado y con la mirada puesta en el próximo encuentro.

¡Aúpa Hogar!

 

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