AD HOGAR ALCARREÑO SAD

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Más de 50 años marcando goles...

El Hogar viajó a Cuenca, en la mañana del domingo, para enfrentarse al San José Obrero. Los dos equipos, plagados de jugadores jóvenes, ofrecieron un bonito espectáculo a todas las gentes y aficionados que se dieron cita en el Obispo Laplana. 

El partido empezó con la tregua de rigor de los primeros minutos. Enseguida los dos equipos impusieron un ritmo de juego frenético, altísimo. Con la presión al máximo en las dos frontales, las disputas de balón echaban chispas. Los jugadores de ambos equipos se conjuraron para reinventar el fútbol y no escatimaron esfuerzos en la búsqueda del balón.  Los allí presentes, vimos lo que debía ser una versión 2.0 del deporte rey. La ausencia de empujones, “cargas legales”, agarrones, abrazos y demás condimentos del fútbol amateur, hacía pensar en una clara y esperanzadora evolución.

Con ambos equipos dedicados a jugar y a disfrutar del partido, se vieron ocasiones en las dos porterías, prácticamente,  de forma alterna. Un continuo toma y daca. 

Espectacular fue el primer gol. A favor del Hogar y en las botas de Gorka.  Se acomoda el balón a la altura de la medular y de fuerte disparo sorprende a un adelantado guardameta rojillo. Aún así, al meta, le da tiempo a volver sobre sus pasos e intentar lo imposible. Con las yemas de los dedos llega a rozar el esférico pero sin impedir que acabe en la red.

Tal como estaba el partido, el Obrero no tardaría en arremeter contra la portería de Luis y el Hogar en responder. Se sucedían el posible empate y el 0-2 a cada jugada. Un cara o cruz a cada minuto, hasta que llegó el empate camino del descanso.

La segunda parte fue aún mejor. El tiempo avanzaba y la emoción y la intriga por el resultado crecían a la par que las pulsaciones en la grada. Llegó el segundo gol del Obrero y continuó con el mismo plan. Al igual que el Hogar, a pesar de ir abajo en el marcador. Con ambos equipos obcecados en marcar, unos para sentenciar y otros para igualar el tanteo, las jugadas se sucedían una tras otra en las dos áreas. Sin descanso. 

Marcó el Hogar el gol de la igualada a falta de quince minutos para el final. La situación parecía pintada para que ambos equipos especularan con el juego y no arriesgaran el punto conseguido hasta el momento. Todo lo contrario. 

Ni Hogar ni Obrero se conformaban con el resultado y los últimos minutos fueron la guinda del pastel. Se debe felicitar a todos y cada uno de los jugadores de ambos equipos por su esfuerzo, por su juego y por saber disfrutar del deporte.

La próxima semana, el Hogar recibe al Torpedo de Cebolla en la Fuente de la Niña.

¡Aúpa Hogar!

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