AD HOGAR ALCARREÑO SAD

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Más de 50 años marcando goles...

El partido en Fuente la Niña acabó con tablas (1-1) en un duelo que tuvo de todo: penalti fallado, penalti transformado, ocasión clara en el último suspiro y una exhibición de coraje local en la segunda mitad.

El choque contra el Santa Cruz Ujaf, líder de la categoría, se presentaba como un examen de madurez para el Hogar Alcarreño. El equipo visitante, consciente de su potencial, aprobó la primera parte con nota. Dominó el ritmo, creó las ocasiones más claras y se adelantó en el marcador. La sentencia pareció llegar cuando el árbitro señaló un penalti a su favor. Pero el fútbol es un deporte de instantes, y en ese instante surgió Rubén. El portero local, con una parada memorable, detuvo el lanzamiento y mantuvo con vida a su equipo. Aquel acto de fe bajo los palos cambió la energía de la grada y de los blanquiazules. El Hogar, reanimado, salió de la UVI y llegó al descanso con el 0-1, pero con un hilo de esperanza.

La vuelta del vestuario fue el renacer de un equipo. El Hogar salió con otra voz, otro ímpetu y una nueva convicción. Tomó el mando del encuentro con una idea clara: desbordar por las bandas con velocidad. Las carreras en profundidad se sucedieron, machacando una y otra vez los costados de una defensa visitante que empezó a mostrar grietas. La portería del Santa Cruz se convirtió en un fortín asediado, defendido con acierto por un portero muy atento.

El gol del empate, fruto de tanta insistencia, llegó desde los once metros. Gizeh fue el hombre elegido para el momento de presión máxima, y no falló. Su disparo, preciso y potente, devolvió el equilibrio al marcador. Con el empate en el marcador, el partido parecía inclinarse hacia el lado local. La remontada estuvo a un suspiro de materializarse cuando Juan Luis, de cabeza y con el portero vencido, cruzó el balón unos milímetros más de lo necesario en la que fue la jugada más clara. 

En los compases últimos, el líder reaccionó buscando un gol que le salvara el liderato, pero se topó con una defensa blanquiazul férrea y compacta, que cerró filas y custodió el punto con el orgullo del grupo.

Más que un empate, el Hogar Alcarreño firmó una declaración de intenciones. La capacidad de reacción, la entrega en la segunda parte y el coraje para plantarle cara al líder, dibujan a un equipo con carácter y ambición. Un punto que sabe a mucho y que deja un mensaje claro para el resto de la competición.

La próxima semana, nuevo reto en casa.

¡Aúpa Hogar!

 

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